40 días y noches Sema

Sema 40 días y 40 noches

Artículo escrito por Loreto San Juan
©Revista Escuelas de Misterios® Barcelona 2006

“Primero fueron 3 días, luego 5, más tarde 7 y, por fin, el verano de 2006 el maestro Oruç Güvenç y sus discípulos reprodujeron en Turquía la hazaña espiritual, llevada a cabo en el siglo XII por el maestro sufí Mevlana Rumi, de realizar y mantener vivo un ritual de Sema ininterrumpidamente durante 40 días y 40 noches”.

Como estudiante espiritual, me siento profundamente unida a dos tradiciones: la Kabbalah y el Sufismo. Través de la experiencia he encontrado que ambas son hermanas y desde este punto de unión comenzaré mi relato.
En la tradición del judaísmo, existe una palabra de gran importancia: Shma, que quiere decir “escucha” y hace alusión a la actitud receptiva de escucha profunda que el estudiante debe desarrollar para recibir la instrucción.

En el sufismo, existe el ritual del Sema cuyo significado es también “escucha”. Alude al mismo principio: estar dispuesto a vaciarse interiormente, a crear un espacio dónde la información proveniente de los mundos espirituales pueda entrar. Tanto en el Sema como en la Kabbalah, se invoca lo mismo: prepararse para recibir, abrir un espacio de escucha donde, Si Dios quiere, seremos instruidos.

Oruç Güvenç es mi maestro sufí desde hace diez años. Bajo su instrucción, he realizado diversas prácticas espirituales en la forma de seminarios de estudio y practica de los principios del sufismo, retiros, viajes de estudio a Turquía, y también la formación, como musicoterapeuta oriental, donde he aprendido a tocar el Rebab, (instrumento que se toca con arco tipo violín).

Después de todos estos años, puedo afirmar que, en la práctica del Sema, está concentrada toda la información del sufismo que mi maestro enseña: la plegaria con los mantras (llamado Zikr), la recitación de los Bellos Nombres de Allah, las palabras, la lectura de poesías de Rumi, Ibn Arabi, las lecturas del Corán, la música espiritual que alaba sus atributos y, finalmente, la danza circular del Sema, en que se gira en torno a uno mismo en la dirección del corazón. En esta danza, la mano derecha está abierta hacia el cielo y la mano izquierda mira hacia la tierra, símbolo del encuentro de uno mismo por el camino del corazón. En este camino, todo lo que se recibe de Dios se debe dar a los humanos.

La realización de 40 días y noches de Sema fue el fruto de un largo proceso de años de trabajo. El primer paso se produjo el 15 de junio de 2001 en Zürich y tuvo una duración de 3 días con sus noches. En el transcurso de los años, se han realizado varios encuentros de esta duración.

Posteriormente, se hizo uno de 5 días y noches y el último fue de 7 días y noches, en diferentes países: Austria, Alemania, Suiza, España, y Turquía. Tuve la fortuna de participar en dos de los cuatro, en el de 7 y en el de 40 días y noches.

Cuando Oruç propuso hacer el primero de 3 días, todos los que participamos sentimos que era un gran reto y teníamos dudas acerca de nuestro éxito en esa misión. Gracias a la maravillosa guía de nuestro querido maestro, las fuerzas nos acompañaron, aun en las horas más difíciles¬ –entre las 2 y las 5 de la mañana—y lo logramos: ¡hicimos 3 días y tres noches!

Al año siguiente, propuso el de 7 días y allí nos encontramos nuevamente con el reto. Decíamos: ¡tres está bien, pero siete……! Sin embargo, todos los que participamos en el de siete, cuando llegamos al final, sabíamos sin ninguna duda que podíamos hacer 40 días y noches de Sema.

Con la realización de estos 40 días y 40 noches, tengo la sensación de haber contribuido a la construcción de un edificio espiritual, un templo en el que hemos tallado cada piedra con esfuerzo. Es un templo no visible, pero existe, no tengo duda de ello. Se ha creado con la devoción, con la entrega, con amor, con fe. Superando las dificultades y con nuestras mentes enfocadas hacia nuestro objetivo: crear un espacio donde se pueda recordar 24 horas cada día, la máxima más importante del sufismo: La illahe illallah, “no hay Dios sino Dios”, “Solo Dios existe”.

El lugar donde realizamos el ritual de 40 días y noches fue en Göçedere, un pequeño pueblo cerca de Yalova, Turquía, en el centro sufí—teke—del maestro Mutlu Baba, amigo de Oruç y colaborador en este proyecto conjuntamente con Azize Güvenç, mujer de Oruç y Yasar Güvenç, hermano de este, fueron los pilares fundamentales del evento.

El centro dispone de dos niveles; en la parte de abajo estaba todo lo relacionado con la vida diaria, cocina, comedor, lavabos y dormitorio; en el primer piso, está el templo, donde se realizó el Sema.

También había un espacio exterior, alrededor de la casa, donde se podía estar. Existía la posibilidad de salir a dar paseos en las cercanas, donde hay caminos en los que se puede estar en contacto con la naturaleza.

El ritual del Sema

El Sema no es sólo una danza, sino un ritual. La apertura la realizó el maestro de una forma ceremonial, desde la tradición. Una vez iniciados, la música, la recitación de los Zikrs y la danza circular del Sema no debían interrumpirse hasta la finalización exacta de 40 días y 40 noches. Para ello, siempre tuvo que haber un mínimo de dos personas girando y dos tocando música. Una vez finalizado el plazo, el maestro hizo el cierre según la tradición, y el ritual finalizó.
En el ritual, pudo participar todo aquel que lo deseara y estuvo abierto a mujeres y hombres de todas las tradiciones espirituales o religiosas; como lo expresa en uno de sus poemas el fundador de la orden Mevlevi y creador de este ritual, Hazreti Celaleddin Mevlana Rumi: “ven, ven, quien quiera que seas ven, vuelve de nuevo….”.

Sonido y movimiento
En el Sema, el sonido y el movimiento están siempre presentes. Según mi impresión, estas son las materias primas -unidas a la plegaria -, a través de las cuales la presencia cósmica, como si fuera una fina lluvia, va cayendo día y noche.
Cada uno entra a girar cuando lo siente y la duración también es libre. Paralelamente, para hacer posible la continuación de la música y la danza, son necesarios los relevos y estar atento de entrar a girar o tocar cuando sea necesario. En este sentido, es importante encontrar el equilibrio entre las necesidades propias y las del grupo. Cada uno lo hará a su medida y según sus posibilidades. Es como cuidar entre todos que el fuego no se extinga.

El templo es una sala octogonal muy grande con capacidad para 20 personas¬ – como media – puedan girar. Los músicos están situados en el lugar frontal, hacia donde se dirigen los saludos de respeto a la tradición cada vez que se entra a girar, así como también al finalizar.
Alrededor, es posible estar sentado orando, meditando y también se dispone de un espacio donde dormir, con lo que se puede estar realmente todo el tiempo que se quiera en contacto con el ritual.
En cuanto a la comida, es como con todo lo demás, siempre hay comida día y noche y cada uno come cuando lo necesita. Poco a poco y según la medida de cada uno, los patrones de horarios de comer y dormir se van rompiendo y eso hace que la relación tiempo/espacio se modifique y se pueda experienciar la relatividad de estos conceptos. También es posible que el hecho de meditar, girar, rezar, cantar y oír la música llene de energías, con lo que se necesite muchísimas menos horas de sueño. Mi media fue de cuatro horas por día, mis compañeros también hicieron comentarios en la misma dirección.

Espacio para la instrucción
Día y noche se juntan, el comer y el dormir pasan a un segundo plano, entonces se va creando el espacio donde la instrucción puede llegar. ¿Y por qué hablo de instrucción? Según mi experiencia, el Sema es un gran lugar de instrucción, donde el instruido eres tú, el instructor eres tú y el lugar donde ocurre todo está en ti. Oruç está presente y dirige la música y los zikrs en diferentes momentos del día o la noche. Si tienes una pregunta, puedes acudir siempre a él si lo necesitas; sin embargo, el no da ninguna dirección en el sentido literal, en cuanto a dormir, comer, hablar, salir, entrar, participar más o menos en el ritual, ayudar en las tareas de limpieza o cocina. Nada, nadie te da ninguna dirección. Con lo cual eres tú y solo tu desde tu conciencia el que transita por el lugar, participa más o menos, habla más o menos, duerme más o menos; entonces, el lugar se convierte en una representación, a pequeña escala, de la vida misma, en un microcosmos completo donde está todo representado, hasta en el mas mínimo detalle, a la perfección: el estudio, el trabajo, la relación con los demás, la oración….Y tienes un espejo perfecto para ver como y cuanto tiempo dedicas a cada cosa.

En el Corán, figura y se puede leer, en las aleyas 23 y 24 de la Sura 30: “Y parte de Sus signos es vuestro sueño de noche y de día y vuestra búsqueda de Su favor; realmente en esto hay signos para la gente que escucha. – Y parte de Sus signos es que os hace ver el relámpago con temor y anhelo y hace que caiga agua del cielo con la que vivifica la tierra después de muerta; realmente en eso hay signos para la gente que entiende”. Este escrito es una buena representación de lo que ocurre en el Sema. Habla también de escuchar y de ver…..Y en el Sema, ¿a quién o qué hay que ver, a quién o qué hay que escuchar si no es a uno mismo?

Sinceramente, debo expresar que, en estos tiempos, disponer de un espacio espiritual dentro de la tradición sufí bajo la guía de un maestro como Oruç, donde poder tener la posibilidad de encontrarse con uno mismo hasta la profundidad máxima que cada uno pueda experimentar, con seguridad y protección, es el regalo más grande imaginable.
Como dice Ibn Aarabi, la creencia de que tú y Él son dos cosas separadas es errónea: sólo Dios existe.

Entonces, cuando no tienes más referente que tú mismo y no hay más lugar adonde ir que al encuentro contigo mismo, es cuando puedes oír y ver.
Cuando se está girando, se abren los canales de escucha y es posible ver…..y se ve todo, lo positivo y también o que es necesario desarrollar, limpiar, transformar, lo que ya no nos sirve para seguir evolucionando.
Lo bueno del Sema es que, al mismo tiempo que ves o escuchas aspectos difíciles en ti, viene al instante la guía e inspiración para resolverlos. No vendrá nada que no esté a tu medida y veras el camino correcto a seguir.

El Sema es un espacio de luz y amor, somos guiados y cuidados en todo momento. Existen muchos momentos de verdadera dicha, de alegría, de éxtasis y de sincero amor por todos los seres, como hermanos y hermanas de la familia de la humanidad, a la que todos pertenecemos más allá de razas o credos. Y si atraviesas las diferentes capas o velos, si Dios quiere, existe la posibilidad de tener la experiencia de unidad con lo Divino.

Uno de los simbolismos del giro Sema significa que, mires hacia donde mires, solo verás a Dios y lo verás con la mirada vuelta hacia ti, hacia dentro, hacia tu corazón.

“Allah es la luz de los cielos y la tierra. Su luz es como una hornacina en la que hay una lámpara; la lámpara está dentro de un vidrio y el vidrio es como un astro radiante, se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo que no es ni oriental ni occidental, cuyo aceite alumbra casi sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Allah guía hacia la luz a quién quiere. Allah llama la atención de los hombres con ejemplos y Allah conoce todas las cosas”. (Aleya 35 de la sura 24).

Loreto San Juan

Bailarina, musicoterapeuta, exploradora de la danza, creadora del método Danza de la Vida® y alumna del maestro Oruç Güvenç.
©Copyright Revista Escuelas de Misterios® Barcelona.

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